El Conde de Montecristo
El Conde de Montecristo A partir de entonces el combate fue implacable. El recuerdo de lo que habían visto media hora antes se borró por completo de la mente de ambos, pues de tal manera el espectáculo abigarrado, alocado y en movimiento constante que tenían delante de los ojos, había llegado a distraerles. En cuanto al conde de Montecristo, como hemos dicho, en ningún momento se le vio impresionado.