El hombre de la máscara de hierro

El hombre de la máscara de hierro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Buena es para el interesado, no lo negaréis.

—¡Y a las ocho de la noche!

—Eso es caridad.

—Bueno, sí admito que sea caridad; pero no para mí que me divierto, sino para el haragán que se aburre en su calabozo —prorrumpió el gobernador exasperado.

—¿Acaso salís perjudicado con esa excarcelación? ¿El preso que os quitan es de los de cuantía?

—¡Psí! es un pobre diablo, un hambriento de los de a cinco libras.

—¿Me permitís si no hay indiscreción? —dijo Herblay—. Tomad, leed.

—La hoja ostenta en el margen la palabra «urgente». ¿Lo habéis notado?

—¡Urgente!… ¡un hombre que está aquí hace diez años! ¿Y ahora les viene la prisa de soltarle, hoy, esta noche misma, a las ocho?

Baisemeaux encogió los hombros con ademán de soberano desdén, tiró la orden encima de la mesa y la emprendió de nuevo con los manjares.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker