El hombre de la máscara de hierro
El hombre de la máscara de hierro —Lo usaréis vos para con él. ¿Qué hacÃa él para ocultarlo? Os escondÃa. Vivo retrato suyo, descubrirÃais la trama urdida por Mazarino y Ana de Austria. Vos tendréis el mismo interés en guardar bajo llave al que, preso, se os parecerá, como vos os parecÃais a él siendo rey.
—Vuelvo a lo que os decÃa. ¿Quién lo custodiará?
—El mismo que os custodiaba a vos.
—Y decidme, ¿quién está en ese secreto, aparte de vos que lo habéis vuelto en mi provecho?
—La reina madre y la señora de Chevreuse.
—¿Qué harán?
—Nada, si vos queréis.
—No entiendo.
—¿Cómo van a conoceros si vos obráis de modo que no os conozcan?
—Es verdad; pero hay otras dificultades más graves todavÃa.
—¿Cuáles?
—Mi hermano está casado, y yo no puedo quitarle su mujer.
—Haré que España consienta en un repudio, está bien con vuestra nueva polÃtica y con la moral humana. Asà saldrá beneficiado todo lo noble y útil.
—El rey, secuestrado, hablará.
—¿A quién? ¿A las paredes?