El hombre de la máscara de hierro
El hombre de la máscara de hierro —El que acompañó a La Valiére a Chaillot, el que metió a Monck en una caja para entregárselo a Carlos II, el que ha servido tan bien a mi padre, en una palabra, el hombre a quien le debe tanto la corona de Francia, que se lo debe todo. ¿Por ventura vais también a pedirme que destierre a D’Artagnan?
—Nunca, Sire. D’Artagnan es hombre a quien me reservo contárselo todo llegada la ocasión; pero desconfiad de él, porque si antes de mi revelación nos descubre, vos o yo la pagaremos con la libertad o la vida. Es hombre audaz v resuelto.
—Lo reflexionaré. Bueno, hablemos ahora de Fouquet. ¿Qué habéis determinado respecto de él?
—Permitidme que todavÃa no os hable de él, monseñor, y perdonadme mi aparente falta de respeto al interrogaros incesantemente.
—CumplÃs con vuestro deber al hacerlo, y aun diré que estáis en vuestro derecho.
—Antes de hablar del señor Fouquet, tendrÃa escrúpulo de olvidar a otro amigo mÃo.
—Al señor de Vallón, el Hércules de Francia. Éste tiene asegurada su fortuna.
—No quise referirme a él, monseñor.
—¿Al conde de La Fere, pues?
—Y a su hijo, el hijo de nosotros cuatro.