El hombre de la máscara de hierro
El hombre de la máscara de hierro —¿El doncel que se muere de amor por La Valiére, a quien se la ha robado por manera tan desleal mi hermano? Nada temáis, yo haré que la recobre. Decidme, caballero de Herblay, ¿olvida el hombre las injurias cuando ama? ¿Perdona a la mujer infiel? ¿Encaja esto con el carácter francés, o es una de las leyes del corazón humano?
—El hombre que ama como ama Raúl de Bragelonne, acaba por olvidar el crimen de su amada; lo que no sé, es si Raúl olvidará.
—Procuraré que asà sea. ¿Nada más tenéis que decirme, referente a vuestro amigo?
—Nada más.
—Ahora hablemos del señor Fouquet. ¿Qué pensáis vos que quiero hacer de él?
—Dejadlo donde está; que continúe siendo superintendente.
—Conformes; pero hoy es primer ministro.
—No del todo.
—Un rey ignorante e indeciso como lo seré yo, necesita forzadamente un primer ministro.
—Lo que necesita Vuestra Majestad es un amigo. Tengo uno, vos.
—Más adelante tendréis más, pero ninguno tan abnegado ni tan amante de vuestra gloria como yo.
—Vos seréis mi primer ministro.