El hombre de la máscara de hierro
El hombre de la máscara de hierro —¡Ah! —repuso el intendente—. CreÃ…
—Mañana por la mañana resolveré.
—Está bien, Sire —dijo Colbert contrariado, y retirándose a una señal del rey.
—¡Mi servidumbre! —dijo éste.
Entrado que hubo la servidumbre en el dormitorio de Su Majestad, Aramis dijo con su habitual dulzura:
—Cuanto acaba de pasar no es sino un incidente del que mañana ya no nos acordaremos, pero el servicio de noche, la etiqueta con que suele acostarse el rey, es asunto de importancia. Mirad y aprended cómo debéis acostaros, Sire.