El hombre de la máscara de hierro

El hombre de la máscara de hierro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Baisemeaux tendió la mano con agilidad.

En efecto, D’Artagnan sacó dos papeles de su pechera y entregó uno al gobernador. Éste lo desdobló y lo leyó a media voz, mirando al mismo tiempo y por encima de él a Athos e interrumpiéndose a cada punto.

—«Ordeno y mando que encierren en mi fortaleza de la Bastilla.» Muy bien… «En mi fortaleza, de la Bastilla… al señor conde de La Fere.» ¡Ah! caballero, ¡qué dolorosa honra para mí el teneros bajo mi guardia!

—No podíais hallar un preso más paciente —contestó Athos con voz suave y tranquila.

—Preso que no permanecerá mucho tiempo aquí —exclamó D’Artagnan exhibiendo el segundo auto—, porque ahora, señor de Baisemeaux, os toca copiar este otro papel y poner inmediatamente en libertad al conde.

—¡Ah! me ahorráis trabajo, D’Artagnan —dijo Aramis estrechando de un modo significativo la mano del mosquetero y la de Athos.

—¡Cómo! —exclamó con admiración éste último—. ¿El rey me da la libertad?

—Leed, mi querido amigo —dijo D’Artagnan.

—Es verdad —repuso el conde después de haber leído el documento.

—¿Os duele? —preguntó el gascón.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker