El hombre de la máscara de hierro

El hombre de la máscara de hierro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y vos, mi querido Aramis —preguntó al conde sonriéndose—, ¿me acompañáis? La Fere está en el camino de Vannes.

—No, amigo mío —respondió el prelado—. Esta noche tengo una cita en París, y no puedo alejarme sin que se resientan graves intereses.

—Entonces —dijo Athos—, dejad que os abrace y me vaya. Señor de Baisemeaux, gracias por vuestra buena voluntad, y, sobre todo, por la muestra que de lo que se come en la Bastilla me habéis dado.

Athos abrazó a Aramis y estrechó la mano del gobernador, que le desearon el más feliz viaje, y salió con D’Artagnan.

Mientras en la Bastilla tenía su desenlace la escena iniciada en palacio, digamos lo que pasaba en casa de Athos y en la de Bragelonne.

Como hemos visto, Grimaud acompañó a su amo a París, asistió a la salida de Athos, vio cómo D’Artagnan se mordía los bigotes, y cómo su amo subía a la carroza, después de haber interrogado la fisonomía de los dos amigos, a quienes conocía de fecha bastante larga para haber comprendido al través de la máscara de su impasibilidad, que pasaba algo gravísimo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker