El hombre de la máscara de hierro
El hombre de la máscara de hierro En Vaux el real usurpador continuaba desempeñando a las mil maravillas su papel de rey.
Felipe ordenó que, para su salida de la cama, introdujesen a las entradas, ya dispuestas para presentarse a su rey. Y se decidió a dar tal orden, pese a la ausencia de Herblay, que no se dejaba ver de nuevo, nuestros lectores saben por qué. Pero el prÃncipe, creyendo que aquella ausencia no podÃa prolongarse, querÃa, como todos los hombres temerarios, ensayar su valor y su fortuna, fuera de toda protección y consejo.
Otra razón le impedÃa a ello: Ana de Austria iba a aparecer. La madre culpable iba a encontrarse en presencia de su hijo sacrificado; y Felipe no querÃa, de sentir una debilidad, hacer testigo de ella al hombre ante el cual estaba obligada a desplegar en adelante tanta energÃa.
Felipe abrió de par en par la puerta, y entraron silenciosamente algunos personajes.
El no se movió mientras sus ayudas de cámara lo vistieron, a imitación de lo que vio hacer, la vÃspera, a su hermano. Felipe desempeñó en aquel punto el papel de rey de manera que no despertó ninguna sospecha.