El hombre de la máscara de hierro
El hombre de la máscara de hierro Felipe leyó las siguientes palabras, trazadas apresuradamente por la mano de Luis XIV:
El señor D’Artagnan va a conducir al preso a las islas de Santa Margarita, y le cubrirá el rostro con una visera de hierro, que aquél no podrá levantar bajo pena de muerte.
—Está bien —dijo con resignación el desventurado prÃncipe—. Estoy pronto.
—Aramis tenÃa razón —repuso Fouquet al oÃdo del mosquetero—; tan rey es éste como el otro.
—¡Más! —replicó D’Artagnan—. Sólo le faltamos vos y yo.