El hombre de la máscara de hierro

El hombre de la máscara de hierro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Es verdad, señor conde.

—¿Arriba tal vez? —repuso Athos fingiendo subir al ver turbado a Planchet.

—Es que… —objetó el droguero vacilando.

Athos interpretó mal la vacilación de Planchet, y atribuyéndola al temor de éste de ofrecer una hospitalidad poco digna al huésped, prosiguió adelante, diciendo:

—No importa, ya sabemos que la habitación de un tendero, en este barrio, no puede ser un palacio. Vaya, subamos.

Raúl precedió a su padre y entró, pero al mismo punto resonaron dos exclamaciones, y aun podemos decir tres, y una de ellas más aguda que las demás, como lanzada por una mujer. La otra exclamación, de sorpresa, salió de boca de Raúl, que, no bien la hubo proferido, cerró la puerta. La tercera fue de espanto, y la exhaló Planchet, pues dio un paso para descender de nuevo.

—¿La señora?… —repuso Athos—. Perdonad, mi amigo, ignoraba que aquí arriba tuvieseis…

—Es Truchen —añadió Planchet un poco sonrojado.

—Quienquiera que sea, mi buen Planchet, perdonad nuestra indiscreción.

—No, no, ahora ya podéis subir, señores.

—¿Para qué? —repuso Athos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker