El hombre de la máscara de hierro

El hombre de la máscara de hierro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sire, pues veláis por mi salud hasta el punto de dispensarme de todo trabajo, ¿os dignaríais excusarme de asistir al consejo de mañana? Así podría pasar en cama el día, y probaría un remedio contra estas malditas fiebres si tuvieseis a bien cederme vuestro médico.

—Concedido. Os enviaré mi licencia para mañana, os enviaré mi médico, y recobraréis la salud.

—Gracias, Sire —dijo Fouquet inclinándose. Y tomando una resolución prosiguió:

—¿Tendré la honra de conducir a Vuestra Majestad a Belle-Isle, a mi casa? —El ministro miró cara a cara al rey para juzgar del efecto de su proposición.

—¿Sabéis lo que decís? —replicó el monarca sonrojándose otra vez y esforzándose en sonreírse—. ¿Belle-Isle vuestra casa?

—Es cierto, Sire.

—¿Habéis olvidado —prosiguió Luis XIV con el mismo tono jovial—, que me donasteis Belle-Isle?

—No lo he olvidado, Sire, pero como todavía no habéis tomado posesión de ella, ahora podríais hacerlo.

—Con mucho gusto.

—Por otra parte ésta era la intención de Vuestra majestad, que era la mía, y no sabría deciros cuán satisfecho y orgulloso me he sentido al ver venir de París toda la casa militar del rey para esa toma de posesión.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker