El hombre de la máscara de hierro

El hombre de la máscara de hierro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Porque Vuestra Majestad no me dijo que yo fuera hasta Angers. Y la mejor prueba de ello es que Vuestra Majestad andaba buscándome hace poco. Además, me asistía otra razón, y es que, ante mí, el pobre señor Fouquet no hubiera intentado evadirse.

—¿Decís? —exclamó el rey estupefacto.

—He confiado su custodia al sargento más torpe de cuantos hay entre mis mosqueteros, al fin de que el preso se evada.

—¿Estáis loco, señor de D’Artagnan? —exclamó el rey cruzando los brazos.

—¡Ah! Sire, no esperéis que después de lo que el señor Fouquet acaba de hacer por vos y por mí que me convierta en su enemigo. No me confiéis nunca su custodia. Sire, si tenéis empeño en que quede bajo cerrojos; porque por muy fuerte que sean las rejas del la jaula, el pájaro acabará por volar.

—Me admira que no hayáis seguido desde luego la suerte de aquel a quien el señor Fouquet quería sentar en mi trono —repuso el rey con voz sombría—. Así os habríais ganado lo que os hace falta: afecto y gratitud. En mi servicio no se encuentra más que un amo.

—Si el señor Fouquet no hubiese ido por vos a la Bastilla, Sire —replicó D’Artagnan con energía—, sólo hubiese ido otro hombre, yo, y eso vos lo sabéis.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker