El hombre de la máscara de hierro
El hombre de la máscara de hierro —¿De qué rey? —preguntó Porthos.
—Jonatás miró a Porthos asombrado.
—Prosigue —dijo el prelado.
—Pues nos llevaron adonde estaban reunidos los que fueron apresados antes que nosotros.
—¡Hombre!, ¿a qué esa manÃa de apresaros a todos? —exclamó Porthos.
—Para impedirnos que os diéramos noticias, señor —contestó Jonatás.
—¿Y para qué os han soltado hoy? —preguntó Porthos.
—Para que os diga que nos han apresado.
—Cada vez lo entiendo menos —dijo entre sà el honrado Porthos.
—¿Luego una escuadra bloquea la costa? —dijo Aramis, que habÃa estado meditando mientras hablaban Porthos y Jonatás.
—SÃ, monseñor —respondió el piloto entregando una carta.
—¿Quién la manda?
—El capitán de los mosqueteros del rey.
—¿D’Artagnan? —dijo Aramis.
—¡D’Artagnan! —exclamó Porthos.
—Creo que asà se llama —repuso Jonatás.
—¿Y es él quien te ha entregado esta carta?
—SÃ, monseñor.