El hombre de la máscara de hierro
El hombre de la máscara de hierro —Señor de D’Artagnan —replicó el mayor de artillerÃa levantándose, y con voz respetuosa pero firme—, habéis dicho que la plaza está preparada para una defensa que puede poneros en grave apuro. ¿Luego que vos sepáis, la plaza está resuelta a la rebelión?
La réplica del mayor irritó visiblemente al mosquetero; y como no era hombre que se abatiera por tan poco, tomó nuevamente la palabra y dijo:
—Justa es vuestra observación, caballero; pero no ignoráis que Belle-Isle es un feudo del señor Fouquet y que los antiguos reyes dieron a los señores de Belle-Isle el derecho de armarse en su casa.
Y al ver que el mayor hacÃa un ademán, prosiguió: