El hombre de la máscara de hierro

El hombre de la máscara de hierro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El rey, contento del éxito, más benigno y afable desde que se sintió más fuerte, no dejó ni un instante de cabalgar al estribo de la carroza de La Valiére; esto hizo que las damas y los cortesanos tratasen de hacer olvidar aquel abandono del hijo y del esposo a las dos reinas.

Todo respiraba lo porvenir, lo pasado nada significaba ya para ninguno, excepto para algunos sensibles y abnegados a quienes el recuerdo de aquél les ulceraba el corazón, como de ello recibió Luis una prueba patética tan pronto estuvo instalado en palacio.

Acababa Luis XIV de levantarse y tomar su desayuno, cuando se le presentó D’Artagnan un poco pálido y turbado.

—¿Qué os pasa, D’Artagnan? —preguntó el monarca al notar la alteración de aquel rostro comúnmente impasible.

—Una gran desventura, Sire.

—¿Cuál?

—Sire, en la refriega de Belle-Isle he perdido a mi amigo Vallón —respondió D’Artagnan fijando sus ojos de halcón en los de Luis XIV para adivinar el primer sentimiento de éste.

—Ya lo sabía —replicó el rey.

—¿Y no me lo habéis dicho? —exclamó el mosquetero.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker