El hombre de la máscara de hierro
El hombre de la máscara de hierro Todos los presentes convergieron los ojos hacia Mosquetón, que se abismó en su dolor.
2°. En veinte caballos de mano y de tiro, que se hallan en mi castillo de Pierrefonds, llamados: Bayardo, Rolando, Carlomagno, Pepino, Dunois, La Hire, Ogier, Sansón, Milón, Nemrod, Urganda, Armido, Falstrade, Dalila, Rebeca, Yolanda, Fineta, Griseta, Liseta y Museta, 3°. En sesenta perros, divididos en seis jaurÃas, para la caza del ciervo, del lobo, del jabalà y de la liebre respectivamente, y las otras dos para muestra o para guarda; 4°. En armas de guerra y de caza, encerradas en mi galerÃa de armas; 5°. En vinos de Anjou, escogidos para Athos, a quien gustaban mucho en otro tiempo, y en vinos de Borgoña, Champaña, Burdeos y España, conservados en ocho bodegas y doce cuevas de mis posesiones; 6°. Mis cuadros y estatuas, que según dicen son de gran mérito, y los hay en bastante cantidad para fatigar la vista; 7°. Mi biblioteca, compuesta de seis mil volúmenes intactos; 8°. Mi vajilla de plata, tal vez un poco usada, pero que no dejará de pesar de mil a mil doscientas libras, pues yo a duras penas podÃa levantar el cofre que la encerraba; y tanto es asà que cargado con él, sólo podÃa dar seis vueltas alrededor de mi cuarto; 9°. Todo lo mencionado, junto con la mantelerÃa y demás ropa blanca, está distribuido entre las casas mÃas que más me gustaban…