El hombre de la m谩scara de hierro
El hombre de la m谩scara de hierro A tal punto lleg贸 la ilusi贸n de Athos, que aquella visi贸n era para 茅l un viaje real efectuado por el padre al 脕frica para obtener informes m谩s exactos acerca de su hijo. As铆, fatigado de haber recorrido mares y continentes, trat贸 de buscar descanso bajo una de las tiendas levantadas al abrigo de una pe帽a, tiendas en cuyo 谩pice flameaba la blanca y flordelisa bandera.
Entonces y mientras su mirada vagaba por la planicie, vio aparecer una forma blanca tras los resinosos mirtos. Aquella figura ostentaba el uniforme de oficial, empu帽aba una espada rota y se adelantaba poco a poco hacia Athos, que, par谩ndose de repente y fijando los ojos en ella, no habl贸 ni se movi贸, si bien quiso abrir los brazos, pues acababa de conocer a Ra煤l en aquel oficial p谩lido y silencioso. El conde intent贸 lanzar una exclamaci贸n, y la voz se le ahog贸 en la garganta.
Ra煤l se llev贸 un dedo a los labios indic谩ndole que se callase, y retrocedi贸 lentamente sin que Athos viera que moviese las piernas. El conde, m谩s p谩lido y m谩s tembloroso que Ra煤l, sigui贸 penosamente a su hijo al trav茅s de brezos y zarzales, piedras y zanjas. Ra煤l parec铆a no tocar el suelo, y ning煤n obst谩culo se opon铆a a la ligereza de su marcha.