El Tulipan Negro
El Tulipan Negro Cornelius tenía papel y un lápiz que le había traído Rosa. Comprendió que la joven esperaba una respuesta, pero que no vendría a buscar esta respuesta hasta la noche. En consecuencia, escribió sobre un papel parecido al que había recibido: No es la inquietud que me causa el tulipán lo que me pone enfermo; es la pena que experimento por no veros.
Luego, una vez que Gryphus hubo salido, y llegada la noche, deslizó el papel bajo la puerta y escuchó.
Pero, por mucha atención que puso, no oyó ni el paso ni el rozamiento de la ropa de la hija del carcelero.
No oyó más que una voz débil como un suspiro, y dulce como una caricia, que le lanzaba por el postigo estas dos palabras:
-Hasta mañana.
Mañana… era el octavo día.
Durante ocho días, Cornelius y Rosa no se habían visto.