El Tulipan Negro

El Tulipan Negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

-¡Buena y querida Rosa! -murmuró Cornelius lanzando sobre la joven una mirada donde había más de amante que de horticultor, y que consoló un poco a Rosa.

Luego, al cabo de un instante de silencio, durante el cual Cornelius había buscado por las aberturas del enrejado la mano fugitiva de Rosa:

-Así pues -continuó Cornelius- ¿ya hace seis días que el bulbo está en la tierra?

-Seis días, sí, señor Cornelius -asintió la joven.

-¿Y no aparece todavía?

-No, pero creo que mañana aparecerá.

-Mañana entonces, me daréis noticias de él al darme las vuestras, ¿verdad, Rosa? Me inquieto mucho por el hijo, como vos decíais hace un momento; pero me intereso muy de otro modo por la madre.

-Mañana -dijo Rosa, desviando la vista de la de Cornelius-, no sé si podré.

-¿Eh? ¡Dios mío! -exclamó Cornelius-. ¿Por qué mañana no podréis?

-Señor Cornelius, tengo mil cosas que hacer.

-Mientras que yo, no tengo más que una -murmuró Cornelius.

-Sí -respondió Rosa-, amar vuestro tulipán.

-Amaros a vos, Rosa.

Rosa movió la cabeza.

Se hizo un nuevo silencio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker