El Tulipan Negro
El Tulipan Negro -Negro como el azabache.
-¿Sin una sola mancha de otro color?
-Sin una sola mancha.
-¡Bondad del Cielo! Rosa, he pasado la noche pensando primero en vos…
Rosa esbozó un gesto de incredulidad.
-Luego, en lo que tenÃamos que hacer.
-¿Y bien?
-Esto es lo que he decidido. Una vez el tulipán haya florecido, cuando se compruebe que es negro y perfectamente negro, tenéis que encontrar un mensajero.
-Si no es más que esto, ya he encontrado un mensajero.
-¿Un mensajero seguro?
-Un mensajero del que respondo, uno de mis enamorados.
-¿No será Jacob, supongo?
-No, no temáis. Es el barquero de Loevestein, un muchacho despierto, de veinticinco a veintiséis años.
-¡Diablo!
-Estad tranquilo -repitió Rosa riendo-. TodavÃa no tiene la edad, ya que vos mismo la habéis fijado entre veintiséis y veintiocho años.
-En fin, ¿creéis poder contar con ese joven?
-Como conmigo. Se arrojarÃa de su barca al Waal o al Mosa, a mi elección, si se lo ordenara.