El Tulipan Negro
El Tulipan Negro Se levantó el atestado, inmediatamente, con las violencias ejercidas por el prisionero sobre su guardián, y el atestado inspirado por Gryphus no podía ser tildado de tibio: se trataba nada menos que de una tentativa de asesinato, proyectado desde hacía tiempo y realizado contra el carcelero, con premeditación por consiguiente, y en abierta rebelión.
Mientras se escribía contra Cornelius, los informes dados por Gryphus hacían su presencia inútil, y los portallaves lo habían descendido a su habitación molido a golpes y gimiendo.
Durante ese tiempo, los guardias que se habían apoderado de Cornelius se ocupaban en instruirlo caritativamente sobre los usos y costumbres de Loevestein, que él ya conocía, por lo demás, tan bien como ellos, por la lectura que le habían hecho del reglamento en el momento de su entrada en prisión, y algunos artículos de ese reglamento le habían entrado perfectamente en la memoria.
Le relataron, además, cómo se había aplicado este reglamento con respecto a un prisionero llamado Mathias, el cual, en 1668, es decir, cinco años antes, había cometido un acto de rebeldía, por otra parte mucho más anodino que el que acababa de permitirse Cornelius.