La Dama de las Camelias

La Dama de las Camelias

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuanto más veía a aquella mujer, más me encantaba. Era hermosa hasta dejarlo de sobra. Incluso su delgadez era una gracia.

Yo la contemplaba arrobado.

Apenas puedo explicar lo que me ocurría. Me sentía lleno de indulgencia hacia su vida, lleno de admiración por su belleza. La prueba de desinterés que daba no aceptando a un hombre joven, elegante y rico, dispuesto a arruinarse por ella, excusaba a mis ojos todas sus faltas pasadas.

Había en aquella mujer algo como una especie de candor.

Se veía que aún estaba en la virginidad del vicio. Su paso seguro, su talle flexible, las ventanillas de su nariz rosadas y abiertas, sus grandes ojos ligeramente circundados de azul, denotaban una de eras naturalezas ardientes que esparcen a su alrededor un perfume de voluptuosidad, como esos frascos de Oriente que, por bien cerrados que estén, dejan escapar el perfume del licor que contienen.

En fin, fuera por naturaleza, fuera consecuencia de su estado enfermizo, de cuando en cuando pasaban por los ojos de aquella mujer destellos de deseo, cuya expansión hubiera sido una revelación del cielo para quien ella hubiera amado. Pero los que habían amado a Marguerite ya no podían contarse, y los que ella había amado no podían contarse todavía.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker