La Dama de las Camelias

La Dama de las Camelias

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Con qué derecho podría enfadarme?

—Bueno, pues tenía una buena razón para entrar sola.

—¿Cuál?

—Estaban esperándome aquí.

Si me hubiera dado una puñalada, no me habría hecho tanto! daño. Me levanté y, tendiéndole la mano:

—Adiós —le dije.

—Sabía que se enfadaría —dijo—. Los hombres rabian por enterarse de lo que va a hacerles sufrir.

—Pues le aseguro —añadí con un tono frío, como si hubiera querido demostrarle que estaba curado para siempre de mi pasión—, le aseguro que no estoy enfadado. Es muy natural que la; esperase alguien, como es muy natural que yo me vaya a las tres de la mañana.

—¿También a usted está esperándolo alguien en su casa?

—No, pero tengo que irme.

—Adiós, entonces.

—¿Me echa usted?

—De ninguna manera.

—¿Por qué me hace sufrir así?

—¿Que yo le hago sufrir?

—Me dice que alguien estaba esperándola.

—No he podido dejar de reírme ante la idea de que usted se sintiera tan feliz de verme entrar sola, cuando había una razón tan buena para ello.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker