La Dama de las Camelias
La Dama de las Camelias —No.
—No es como Prudence.
—¿Ella sà que se lo ha prometido?
—¡Ha hecho algo más, amigo mÃo! ¡Aunque no lo parezca, hay que ver lo buena que está todavÃa esa gorda de Duvernoy!