La Dama de las Camelias

La Dama de las Camelias

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Alta y delgada hasta la exageración, poseía en sumo grado el arte de hacer desaparecer aquel olvido de la naturaleza con el simple arreglo de lo que se ponía. Su chal de cachemira, que le llegaba hasta el suelo, dejaba escapar por ambos lados los anchos volantes de un vestido de seda, y el grueso manguito que ocultaba sus manos y que ella apoyaba contra su pecho estaba rodeado de pliegues tan hábilmente dispuestos, que ni el ojo más exigente tenía nada que objetar al contorno de las líneas.

La cabeza, una maravilla, era objeto de una particular coquetería. Era muy pequeña, y su madre, como diría Musset, parecía haberla hecho así para hacerla con esmero.

En un óvalo de una gracia indescriptible, colocad dos ojos negros coronados por cejas de un arco tan puro, que parecía pintado; velad esos ojos con largas pestañas que, al bajar, proyecten sombra sobre la tez rosa de las mejillas; trazad una nariz fina, recta, graciosa, con ventanillas un poco abiertas por una ardiente aspiración hacia la vida sensual; dibujad una boca regular, cuyos labios se abran con gracia sobre unos dientes blancos como la leche; coloread la piel con ese suave terciopelo que cubre los melocotones no tocados aún por mano alguna, y tendréis el conjunto de aquella cabeza encantadora.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker