La Dama de las Camelias
La Dama de las Camelias Sólo salí un instante para ir a comer, y a las once de la noche aún no había recibido respuesta.
Entonces decidí no seguir sufriendo más tiempo y marcharme al día siguiente.
A raíz de aquella decisión, convencido de que si me acostaba no dormiría, me puse a hacer las maletas.