La Dama de las Camelias
La Dama de las Camelias —¿El chal de cachemira?
—Vendido.
—¿Los diamantes?
—Empeñados.
—¿Y quién los ha vendido y empeñado?
—Yo.
—¿Por qué no me lo ha advertido?
—Porque me lo prohibió Marguerite.
—¿Y por qué no me ha pedido usted dinero?
—Porque ella no querÃa.
—¿Y dónde ha ido ese dinero?
—A pagar.
—¿Entonces debe mucho?