La Dama de las Camelias

La Dama de las Camelias

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y, dejando caer la cabeza entre las manos, se deshizo en lágrimas.

Me acerqué a ella.

—¿Qué le pasa? —le dije con voz alterada.

Me estrechó la mano sin responderme, pues las lágrimas velaban aún su voz. Pero unos instantes después, habiendo recobrado un poco de calma, me dijo:

—Me ha hecho usted mucho daño, Armand, y yo no le he hecho nada.

—¿Nada? —repliqué con una amarga sonrisa.

—Nada que las circunstancias no me hayan obligado a hacerle.

No sé si en toda su vida habrá experimentado o experimentará usted alguna vez lo que sentía yo en presencia de Marguerite.

La última vez que vino a mi casa se sentó en el mismo sitio en que acababa de sentarse; sólo que después de aquella época ella había sido la amante de otro; otros besos distintos de los míos habían tocado sus labios, hacia los que sin querer tendían los míos, y sin embargo sentía que quería a aquella mujer tanto o quizá más que nunca la había querido.

No obstante, me resultaba difícil entablar conversación sobre el asunto que la traía. Marguerite lo comprendió sin duda, pues prosiguió:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker