La Dama de las Camelias
La Dama de las Camelias Hace un tiempo horrible, nieva, estoy sola en casa. Llevo tres días con tanta fiebre, que no he podido escribirle una palabra. Nada nuevo amigo mío; todos los días espero vagamente una carta suya, pero no llega y sin dada no llegará nunca. Sólo los hombres tienen fuerza suficiente para no perdonar. El duque no me ha contestado.
Prudence ha vuelto a empezar con sus viajes al Monte de Piedad.