La Dama de las Camelias

La Dama de las Camelias

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No dijo de escupir sangre. ¡Oh, le daría pena verme! Tiene usted la gran suerte de estar bajo un cielo cálido y no tener como yo todo un invierno de hielo pesando sobre su pecho. Hoy me he levantado un poco y, tras las cortinas de mi ventana, he mirado pasar esa vida de París con la que ahora sí que creo haber roto definitivamente. Algunos rostros conocidos han pasado por la calle, rápidos, alegres, despreocupados. Ni uno ha levantado los ojos hacia mis ventanas. No obstante, han venido algunos jóvenes y han dejado su nombre. Ya estuve enferma otra vez, y usted, sin conocerme, sin haber obtenido de mí más que una impertinencia el día en que lo vi por primera vez, usted vino a preguntar por mí todas las mañanas. Aquí me time enferma otra vez. Hemos pasado seis meses juntos. He sentido por usted todo el amor que el corazón de una mujer puede encerrar y ofrecer, y usted está lejos, me maldice y no me llega ni una palabra suya de consuelo. Pero estoy segura de que sólo el azar es el causante de este abandono, pues, si estuviera usted en París, no se apartaría de la cabecera de mi cama ni saldría de mi habitación.

 

 

25 de diciembre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker