Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Llamé al capitán Hardy, que era el oficial con quien mantenÃa yo más frecuentes relaciones por ser el mejor amigo de Nelson; le dije que me diese algunos pormenores acerca del infortunado Tomás Campbell y sobre todo que me dijese cuál era su tierra natal. Hardy no tenÃa ningún detalle relacionado con el condenado; pero hizo traer el proceso, y vi que el marinero era hijo de la pequeña ciudad de Hawarden. No me cupo ninguna duda de que se trataba del hermano de la pobre Fanny Campbell, y supliqué a Hardy que me acompañase junto al prisionero, sin enterar a nadie de ello. Hardy se resistió al principio, pero acabó por acceder. Me condujo a la bodega del buque, donde el condenado estaba aherrojado.
Al verme, su asombro no tuvo lÃmites. Todos los marineros me conocÃan, y ninguno de ellos ignoraba mi intimidad con Nelson. Asà que, mi presencia fue para el infeliz lo que serÃa un rayo de luz penetrando en la eterna noche de los réprobos.
Al principio, en su asombro, parecÃa no comprender mis preguntas, y titubeaba en responderme.
Le pregunté si era de Hawarden; me respondió que sÃ; si tenÃa una hermana, y la respuesta fue también afirmativa.
Le dije que yo habÃa conocido a su hermana.
Sacudió la cabeza.
—Le aseguro que la he conocido —insistÃ.