Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Emma tiene siempre dolores de estómago, convulsiones y vómitos. Creo que necesita tomar emético.
Una vez en Londres, me vi obligada a guardar precauciones, no menos que en Viena, Dresde y Hamburgo, porque allí estaba toda la familia de Nelson, su padre, su hermano, hasta su mujer. Conseguí de sir Guillermo la promesa de dejar el hotel de Nèrot y pasar a ocupar la casa de su sobrino, lord Greenville, situada en el extremo de Piccadilly y con vistas a Green-Park.
A pesar del deseo que tenía de estar junto a mí, seriamente preocupado por mi estado, Nelson tuvo que partir el 13 de enero para Plymouth, a cuyo puerto llegó el 17, estableciéndose inmediatamente a bordo del San José.
El 19 me escribía:
Mi querida lady Hamilton: ninguna carta suya he recibido hasta ahora. Es para mí una verdadera desgracia… Hoy he recibido orden de ponerme a la de lord Saint-Vincent; pero probablemente no nos haremos a la vela hasta el próximo viernes por la noche, que saldremos para Forbais.