Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Después de las emociones experimentadas, mi sueño fue la continuación de esas emociones; me figuraba ser el personaje de una novela.
Dos visiones me persiguieron en mi sueño, penetrándome hasta el corazón por la puerta de los sentidos: una de ellas, era aquel tierno cuadro de dos hermosas cabezas tocándose tan de cerca, que sus cabellos se entremezclaban, y se confundían sus suspiros; la otra, aquel invisible auditorio que seguramente había seguido con la vista los menores detalles de la escena nocturna representada por mí.
Todo se conjuraba para perderme; ¡los sucesos del día; los ensueños de la noche!…
Miss Arabela no estuvo visible hasta muy tarde. Mandó que me llamasen. La encontré en el mismo gabinete del día anterior.