Historia de una cortesana
Historia de una cortesana —Que más tarde habÃa sido criada de servicio en una pequeña población de provincias…
—También lo es.
—Que usted habÃa venido a Londres; que habÃa encontrado asilo en casa de un excelente sujeto, el médico Hawarden, que le encontró colocación en una joyerÃa, pero que usted, con sus malévolas inclinaciones, dejó presto esa colocación.
—Todo eso es verdad.
—Ahora, sin duda, empieza la calumnia. Fue usted la querida de sir Juan Payne, de sir Harry Featherson…
Hice simplemente un signo afirmativo de cabeza.
—Luego, descendió usted todavÃa más. Se constituyó en la cómplice del charlatán Graham, vino a ser la amante de Rowmney, y finalmente la de mi sobrino, a quien, según se dice, no se entregó usted sino a condición, de que la harÃa su esposa y solo después de haberle obligado a firmar una promesa de casamiento, documento que le permite a usted retenerle esclavo suyo.
—Pido a usted diez minutos para sincerarme —respondÃ.
Y poniéndome en pie, me precipité fuera de la habitación.
—¿Dónde va usted —gritó sir Guillermo—, dónde va usted?
—Vuelvo en seguida, milord.