Historia de una cortesana
Historia de una cortesana El arzobispo de Viena había encargado a sir Guillermo un paquete para el cardenal Buoncompagno; sir Guillermo, que no tenía ninguna necesidad de ver a dicho prelado, mandó el paquete a su destino por medio de un camarero. Al siguiente día, un mocetón vestido de librea, vino a cumplimentar a sir Guillermo en nombre de su amo, y en el suyo, a pedirle una buena mano.
Sir Guillermo le respondió que nunca había visitado al cardenal Buoncompagno; que se había limitado a remitirle un paquete del que se había hecho cargo por pura complacencia, y que, por lo mismo, antes correspondía al cardenal Buoncompagno dar una propina al camarero de lord Hamilton, y no a este gratificar al camarero del cardenal.
El perillán insistió, y sir Guillermo le hizo poner en la calle.