Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Bajo el pontificado de Sixto V, un poeta llamado Marera compuso una sátira en la que se ultrajaba a la mujer de un alto funcionario, el cual se quejó al Papa. Severo, pero equitativo, Sixto V, envió a buscar al poeta, y le preguntó los motivos que le impulsaron a semejante atrevimiento. Después de algunas explicaciones que no satisficieron completamente al pontífice, por más que le hicieron sonreír a menudo, Su Santidad le preguntó cómo había, bajo su responsabilidad, podido señalar como cortesana a una mujer cuyo nombre era casi un símbolo de virtud.
—¿Tiene usted algún resentimiento de ella? —añadió Sixto V.
—No, Santidad —respondió el poeta—, ninguno.
—Entonces, ¿por qué la ha calumniado?
—Tenía necesidad de una rima, y su nombre me la proporcionó.
—¿Y usted, señor poeta, cómo se llama? —preguntó el Papa.
—Marera —contestó el interpelado.
—Pues bien, ahora voy a versificar yo, y puesto que su nombre me brinda una rima, allá van los siguientes pareados:
Cumple a usted, señor Marera,
Ser remero de galera.