Historia de una cortesana

Historia de una cortesana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El más antiguo ministro extranjero en Nápoles era el conde de Sa, embajador de Portugal. En el curso de treinta años, esto es, desde que había sido nombrado para tal cargo, fue a Lisboa una sola vez, y regresó lo más pronto que pudo. En cierta ocasión su espanto no tuvo límites: tratábase de suprimir la embajada de Portugal en Nápoles como un gasto inútil, y de encargar los asuntos de ambas cortes al ministro de Portugal en Roma. Pero, habiendo muerto el rey José I, la reina María, su hija, decidió dejar las cosas como estaban, y el conde de Sa pudo al fin verse libre de aquella amenaza.

Pocos diplomáticos disfrutaban de una prebenda tan saneada como era la de ese ministro, cuya misión se reducía a transmitir a su corte las noticias corrientes, que hacía redactar por su secretario. Su única ocupación era pasear. Se hablaba mucho del harem del conde de Sa, compuesto de bailarinas del teatro San Carlos. En cuanto a él, no hablaba de nada, por haber olvidado el portugués y no haber podido jamás aprender correctamente el francés ni el italiano. Era alto, tenía anchas espaldas y facha de búfalo, retratada en su fisonomía de simplón.

Nada diré de sus talentos o de sus méritos: en los siete u ocho años que le vi tres veces por semana, no logré descubrirle uno solo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker