Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Terminaré esta revista de hombres de Estado dedicando algunas palabras a un átomo diplomático llamado Bonnecchi, cónsul imperial y agente de Toscana.
Muy pequeño, muy viejo, hablador sempiterno, husmeador infatigable, siempre al acecho de noticias, el signor Bonnecchi era corresponsal del emperador Leopoldo, a quien hacÃa semanalmente el relato de las anécdotas escandalosas ocurridas en la corte y en la ciudad. Si, por casualidad, las anécdotas faltaban, las inventaba. Al principio tenÃa un sueldo fijo; pero como este no le satisfacÃa, las noticias escasearon, en términos que el emperador juzgó conveniente pagarle a destajo, en vez de hacerlo anualmente.
HacÃa un año que el signor Bonnecchi cobraba dos luises por cada anécdota juzgada por el emperador como digna de interés.
De esta suerte, venÃa a percibir unos veinte luises al mes.