Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Sir Guillermo vino a reunirse conmigo, y me contó todo lo que habÃa pasado.
A la comida, al servirnos ciertos vinos, el sirviente decÃa:
—De la bodega del rey.
Nos fue servido un faisán, y el criado dijo con énfasis:
—De la cacerÃa real.
Era evidente que sir Guillermo recibÃa aquellas atenciones por encargo particular de Su Majestad; pero, a lo menos de un modo ostensible, ellas no se extendÃan a mÃ.
Por la noche, sir Guillermo fue invitado a la tertulia del rey; pero, como yo no iba incluida en la invitación, recurrió a un pretexto vulgar para eludir su presencia.
Al otro dÃa, al rayar el dÃa, llamaron a la puerta de sir Guillermo de parte del rey. Su Majestad salÃa muy temprano, y, lo mismo que a su abuelo Luis XIV, no le gustaba esperar.