Historia de una cortesana
Historia de una cortesana No podÃa sir Guillermo desear cosa que más le agradase. Le fueron entregadas las cartas que debÃa llevar al rey de Inglaterra y a su ministro, y el mismo dÃa partimos para Liorna a bordo de un buque de la marina real que pusieron a nuestra disposición.
Sir Guillermo debÃa entregar, a su paso por Florencia, una carta al gran duque Leopoldo; luego debÃamos continuar el viaje en posta; el jabeque real esperarÃa nuestra vuelta a Liorna.
HabrÃase dicho que el tiempo estaba de acuerdo con nuestra impaciencia, el viento nos fue favorable constantemente, y la travesÃa fue hecha en tres dÃas.
Sir Guillermo cumplió su cometido cerca del gran duque Leopoldo, a quien encontró muy alarmado por el sesgo que tomaban los asuntos de Francia. Todo anunciaba una próxima revolución, y los primeros acontecimientos del año 1789, en el que nos encontrábamos, indicaban que esa revolución serÃa grave y tendrÃa resonancia en el resto del mundo.
No pudo, por consiguiente, dejar de aprobar el viaje de sir Guillermo a Londres y el fin aparente de este viaje. Tampoco estaba muy tranquilo con respecto a su hermano José II, emperador de Alemania, cuya salud iba decayendo.