Historia de una cortesana

Historia de una cortesana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pues bien, señor —respondí—; acepto en nombre mío y en el de mi marido, pero con una condición.

—Una condición impuesta por usted, milady, es aceptada de antemano, aunque fuese de entregarle las llaves de la Bastilla. Exponga usted esa condición.

—Que nos haga usted servir la comida ordinaria de los prisioneros, a fin de que algo me recuerde que almuerzo en una prisión.

—Será usted complacida, milady.

—¿Palabra de honor?

—Palabra de gentilhombre.

Tendí la mano a M. de Launay.

—Ya sé que, cuando un francés habla en tales términos, preferiría hacerse matar antes que faltar a su palabra. Hasta mañana, señor.

Y nos despedimos del galante gobernador de la Bastilla.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker