Historia de una cortesana
Historia de una cortesana —¿Trae usted un palco? —le pregunté apenas le vi.
—Ya lo decÃa yo —exclamó, agitando al aire el billete—; helo aquÃ.
Me apoderé del billete, que contenÃa estas palabras manuscritas:
Vale para mi palco.
TALMA.
Y debajo:
Entrada de artistas.
—Hay más —me dijo sir Guillermo—. Tito nos hace el honor de respondernos.
—¡Ah, veamos!
Y leà las siguientes lÃneas:
El ciudadano Talma siente vivamente no poder ofrecer al ilustre sir Guillermo Hamilton y a milady Hamilton otra localidad que su propio palco, situado en el escenario; pero lo ofrece tal cual es, con la expresión de su gratitud por haberse dignado pensar en él.
27 de abril de 1789.
Era imposible encerrarse mejor en los lÃmites de las conveniencias más absolutas.
Huelga decir que a las siete y media en punto estábamos en el teatro. Un portero nos esperaba; nos hizo atravesar el escenario y nos acompañó al palco.