Historia de una cortesana

Historia de una cortesana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¿Tengo necesidad de recordar a mis lectores el grado de perfección a que había llegado en esa clase de representaciones, mitad cantadas, mitad gesticuladas? Desde la primera estrofa, me identifiqué completamente con el personaje, y por consiguiente, me apoderé de mi pequeño público. Si los aplausos no me interrumpían al final de cada estrofa, era porque el auditorio temía perder un acento de mi voz, una vibración del instrumento; pero, cuando en el último verso de la última estrofa, cayendo de rodillas, puesta la mirada en el cielo, dirigí a la diosa esta súplica:

Yo te imploro de rodillas. ¡Socorro, Venus, socorro!…

Se produjo un movimiento general de admiración y asombro.

Era innegable que acababa de producir un efecto desconocido, una emoción ignorada, algo completamente nuevo, no esperado.

La Reina me abrazó con efusión.

—¡Otra vez, otra vez! —exclamó—. Emma, yo te lo pido.

—Majestad —le dije—, debo mi éxito a una sorpresa; desde el momento en que ya no habría sorpresa, dejaría de haber éxito. No exija, pues, de mí una repetición; pero intentaré otra cosa, si así lo quiere Vuestra Majestad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker