Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Pero las jornadas del 5 y 6 de octubre hicieron imposible la ejecución de aquel plan.
Todas estas noticias gravitaban sobre la reina de Nápoles; tenÃa ella el presentimiento de que un dÃa, en circunstancias parecidas a las de su hermana, se verÃa obligada, como esta, a huir, o bien a inclinar la cabeza bajo el peso de la voluntad popular.
Calculó que era llegado el momento de estrechar los lazos de familia con Austria, y, por méritos de esta unión, de ofrecer a su hermana MarÃa Antonieta, cada vez más divorciada del pueblo, el único punto de apoyo que podÃa invocar contra su pueblo, la familia.
La Reina me demostró tal confianza, que me imponÃa de todos los acontecimientos y además me consultaba sobre todas las cuestiones.
Dos de sus hijas estaban en edad de contraer matrimonio; entre las cortes de Nápoles y de Austria, se acordó casarlas con los archiduques Francisco y Fernando, y que el prÃncipe heredero Francisco de Nápoles, duque de Calabria, que a la sazón contaba solamente trece años, se casarÃa, al llegar a edad para ello, con la joven archiduquesa MarÃa Clementina, que tenÃa diez años menos que él.