Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Por su parte, MarÃa Antonieta mantenÃa activa correspondencia con su hermano José II, por mediación de sus consejeros, que, por desgracia, eran todos austriacos. Esos consejeros eran el abate Vermond y el conde de Breteuil. El embajador de Austria en ParÃs, conde de Mercy-Argenteau, recibÃa las cartas de Viena y enviaba a Viena las cartas de ParÃs.
El 20 de febrero de 1790, el emperador de Alemania, José II, falleció, y algunos dÃas después la Reina supo este fallecimiento, que, por otra parte, era esperado hacÃa mucho tiempo. El Emperador murió tuberculoso, desesperado de haber reinado sin gloria, después del reinado glorioso de MarÃa Teresa, y previendo en su lecho de muerte los peligros que amenazaban a su familia.
El gran duque de Toscana Leopoldo subió al trono; gozaba reputación de filósofo profundo y gran reformador. La reina Carolina temÃa que la filosofÃa de su hermano llegase al extremo de permitir, sin oponerse, que se desarrollasen los acontecimientos de Francia.