Historia de una cortesana
Historia de una cortesana María Antonieta, no obstante la vigilancia que sobre ella ejercía M. de La Fayette, consiguió hacer entrar a Ferrari en las Tullerías, y le había dado todos los detalles de la forma en que se esperaba burlar la vigilancia del general de la guardia nacional.
Para tener una idea de las dificultades que presentaba la fuga, hay que saber cómo estaba guardada la familia real.
La Fayette, respondiendo de ella con su propia persona ante la Asamblea, tenía tomadas todas las precauciones.
Seiscientos guardias nacionales montaban día y noche la guardia en las Tullerías.
Dos guardias a caballo permanecían constantemente frente a la puerta exterior.
En todas las puertas del jardín había centinelas apostados.
En el interior, las precauciones no eran menos.
Colocáronse centinelas en las salidas que conducían al gabinete del Rey y de la Reina, en los corredores, en los patios.
El Rey y la Reina no salían nunca sin la escolta de dos o tres oficiales de la guardia nacional.
En medio de todas estas dificultades, he aquí lo que el Rey y la Reina habían combinado: