Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Sir Guillermo me esperaba en un saloncito de los bajos. Al verle, comprendà que era portador de malas noticias.
—¿Qué ocurre? —le pregunté en inglés.
—El Rey y la Reina han sido detenidos en una ciudad llamada Varennes —me respondió sir Guillermo—, y a esta hora deben haber sido conducidos a ParÃs.
—¿Será verdad, sir Guillermo?
Volvà al lado de la Reina, que me esperaba con la mayor impaciencia en el umbral de la puerta. HabÃa oÃdo, sin comprenderlas, las palabras de sir Guillermo; pero, en la entonación con que este habló, adivinaba que no encerraban nada bueno.
Se dirigió a mi esposo, interrogándole en francés.
—Señora —respondió el interrogado—, yo anunciaba una gran desgracia a milady.
—¡Mi hermana ha sido asesinada! —gritó la Reina.
—¡No, señora! Dios no ha permitido semejante crimen. Su hermana vive, pero ha sido detenida en su huida, y llevada prisionera a ParÃs.
—¡Prisionera! ¡Mi hermana! ¿Se han atrevido a poner la mano en una persona real?
—Su primer impulso, señora, ha sido pensar que su hermana habÃa sido asesinada.