Historia de una cortesana
Historia de una cortesana —Comprendo que se asesine a una Reina; un loco o un fanático puede hacerlo; mas, para arrestarla, es preciso una rebelión abierta, un levantamiento popular, una revolución.
—¿Qué nombre dará Vuestra Majestad a lo que ocurre en Francia, sino el de revolución?
—Espero, a lo menos, que la Reina esté prisionera en su palacio; ¿no es as�
—No sabemos nada todavÃa, señora, sino que a cuarenta o cincuenta leguas de ParÃs, en una pequeña población llamada Varennes, han sido detenidos el rey y la reina de Francia. Por la embajada de Inglaterra me ha sido enviado un correo portador de un despacho que no contiene otras noticias. A la salida del mensajero, los Reyes habÃan sido ya conducidos a Châlons, y tres representantes del pueblo salÃan de ParÃs para ir a su encuentro y protegerlos.
—¡Protegerlos! —exclamó MarÃa Carolina—. ¡Tres abogados probablemente, protegiendo al rey y a la reina de Francia! ¡Es sorprendente!… ¿Puedo ver a ese mensajero?
—Lo he traÃdo aquà pensando que Vuestra Majestad desearÃa interrogarle.
—¡Gracias! hágale venir. Tú, Emma, me servirás de intérprete, ¿verdad?
—Creo que habla francés —dijo sir Guillermo.
—Tanto mejor —observó la Reina.