Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Cinco minutos después, el viajero estaba en presencia de MarÃa Carolina.
Pero, por desgracia, no sabÃa nada más que lo recogido de entre los rumores callejeros. Oyó decir que, al saberse la fuga del Rey, quisieron matar a M. de La Fayette, a quien se acusaba de haber favorecido la evasión. Los habitantes de ParÃs estaban excitados, y el Rey podÃa temerlo todo a su entrada en la capital, si no se tomaban grandes precauciones para su seguridad.
De repente, mientras daba estos detalles a MarÃa Carolina, se acordó que oyendo vocear en las calles: ¡Arresto del rey Luis XVI! habÃa comprado el diario que daba esta noticia.
La Reina alargó la mano ávidamente. El mensajero sacó de uno de sus bolsillos un número del periódico Révolutions de France et de Brabant, de Camilo Desmoulins.
La Reina recorrió las columnas del diario, y, estrujándolo con ambas manos, exclamó con una expresión de ira imposible de describir:
—¡Oh, miserables!, ¡fuera mejor que la matasen diez veces, cien veces, antes de insultarla cual lo hacen!
Me apoderé del diario, para devolverlo al mensajero.
—¡Oh! lee, lee —dijo la Reina—; quiero que veas cómo esos infames franceses tratan a su Rey.